Cómo elegir quién le hace su página web sin que lo roben
Marcela tiene una pastelería en Cedritos. Le pagó $1.200.000 a un conocido por una página web, quedó contenta, y un año después quiso cambiar el teléfono que aparecía en el sitio. El conocido dejó de contestar. Resultó que el dominio estaba a nombre de él, el hosting también, y el código vivía en una cuenta que ella nunca vio. Para recuperar su propia web tuvo que volver a empezar de cero. No es un caso raro. Pasa todas las semanas en Colombia, y casi siempre se podía evitar con tres o cuatro preguntas antes de pagar.
Las señales de alerta que aparecen antes de firmar
El problema casi nunca explota al final. Da avisos al principio, y la mayoría de la gente los pasa por alto porque está concentrada en el precio. Estas son las banderas rojas más comunes:
- El precio escondido. Le dan una cifra atractiva por WhatsApp, pero cuando pregunta qué incluye, la respuesta es vaga. "Eso lo cotizamos después" es la frase que más caro sale. Lo que entra y lo que no entra debe estar por escrito antes de transferir un peso.
- No le muestran trabajos propios. Si le mandan capturas de plantillas genéricas en vez de sitios reales con URL que usted pueda abrir, desconfíe. Pida links vivos y ábralos en su celular.
- Todo es urgencia y nada es contrato. "Aprovecha hoy que tengo cupo" sin un documento que diga qué recibe usted es una venta de presión, no una propuesta seria.
- Le hablan de "mensualidad" sin explicar por qué. Hay mensualidades legítimas (hosting, mantenimiento). El problema es cuando aparecen después, sin que nadie las haya nombrado al inicio.
Las preguntas que debe hacer antes de contratar
Usted no necesita saber programar para contratar bien. Necesita hacer las preguntas correctas y escuchar si las respuestas son claras o evasivas. Hágalas todas, de una:
- ¿El dominio queda registrado a mi nombre y con mi correo?
- ¿Quién es el dueño del código y de los archivos del sitio cuando termine el trabajo?
- ¿Qué incluye exactamente el precio y qué cosas se cobran aparte?
- ¿Hay mensualidad? Si la hay, ¿de cuánto y por qué concepto?
- ¿En cuántos días me entregan y qué pasa si se atrasan?
- ¿Me entregan accesos completos (hosting, panel, correos)?
Si alguna respuesta es "no se preocupe por eso", esa es justamente la que más le tiene que preocupar.
Quién queda dueño del dominio y del código
Este es el punto donde más gente sale robada, y casi nadie lo revisa a tiempo. El dominio (eso de www.sunegocio.com) es como el predio donde vive su casa. Si está a nombre de otra persona, esa persona puede apagarle la web, venderle el dominio de vuelta a precio inflado, o simplemente desaparecer.
Exija dos cosas por escrito. Primero, que el dominio se registre con su correo y su cédula o NIT como titular. Segundo, que al terminar el proyecto le entreguen todos los archivos y accesos, sin candados. Una empresa seria no tiene problema con esto, porque su negocio es hacer buenas webs, no tener clientes amarrados.
Para que se haga una idea de cómo debería verse un trabajo limpio, mire nuestro servicio de diseño web: el cliente queda como dueño de su dominio y de su sitio desde el primer día. Eso no es un favor, es lo mínimo.
Por qué tiene que ver la velocidad real, no la promesa
"Su web va a quedar rapidísima" no significa nada hasta que usted lo mide. Y medirlo es gratis: abra PageSpeed Insights de Google, pegue la dirección de cualquier sitio que le muestren como ejemplo, y mire el puntaje en móvil. Si está en rojo (por debajo de 50), ese diseñador entrega webs lentas, sin importar lo bonitas que se vean.
Le cuento un caso propio, con números que usted mismo puede verificar. La web de Mentora estaba hecha en WordPress con Elementor y daba 38 de 100 en móvil, pesaba 2.8MB y demoraba 4.2 segundos en cargar la imagen principal. La reconstruimos en PHP plano (sin WordPress) y pasó a 99 de 100, 280KB de peso y 0.9 segundos. La diferencia se siente: una web lenta pierde clientes que se van antes de que cargue.
Puede comprobar lo mismo en sitios reales de nuestro portafolio como auraleventos.com (auditoría 91/100) o grupovallenatomiami.com (95/100). Ábralos en su celular y cronométrelos. Eso es lo que debe exigir: evidencia, no adjetivos.
Las mensualidades ocultas y cómo destaparlas
Hay dos tipos de cobros mensuales y conviene distinguirlos. El hosting (donde vive la web) y un mantenimiento opcional son normales y suelen costar poco. Lo que no es normal es enterarse después de que pagó, de que necesita una "licencia mensual del sistema" o un "plan de soporte obligatorio" para que la página siga funcionando.
La pregunta que destapa todo es sencilla: "Si yo dejo de pagarle a usted, ¿mi web sigue prendida?". Si la respuesta es que se apaga, usted no compró una página web, alquiló una que nunca será suya. Antes de decidir, le sirve leer nuestra guía de cuánto cuesta una página web en Colombia, donde explicamos qué es costo único y qué es costo recurrente sin letra menuda.
Cómo comparar dos propuestas que no se parecen
El error clásico es comparar solo el número grande. Una propuesta de $690.000 y otra de $1.490.000 no son comparables si no sabe qué trae cada una. Ponga las dos en una tabla mental con estas columnas:
- Qué incluye: ¿cuántas secciones o páginas? ¿Tiene formulario de contacto, WhatsApp, mapa?
- Titularidad: ¿dominio y código a su nombre? (si una dice no, descártela)
- Velocidad demostrada: ¿le mostraron un sitio real con buen PageSpeed?
- Tiempo de entrega: con fecha, no "pronto".
- Qué cuesta cambiar algo después: arreglar un texto o subir una foto.
El precio se vuelve comparable cuando todo lo demás está en la tabla. A veces la más barata sale carísima porque no incluye nada de lo que usted creía. Y si su negocio tiene necesidades particulares, busque a alguien que ya las haya resuelto: para un consultorio jurídico, por ejemplo, sirve más alguien con experiencia en diseño web para abogados que un generalista, porque ya sabe qué busca un cliente que necesita un abogado. Lo mismo aplica si lo suyo es vender en línea y necesita una tienda online de verdad con carrito y pagos.
Su checklist antes de transferir el primer peso
Imprima esto o guárdelo en notas. Antes de pagar, marque que cumple todo:
- Tengo por escrito qué incluye el precio y qué se cobra aparte.
- El dominio quedará a mi nombre y con mi correo.
- Me entregan código y accesos completos al terminar.
- Sé si hay mensualidad, de cuánto y por qué.
- Vi un sitio real suyo con buen puntaje en PageSpeed móvil.
- Tengo fecha de entrega concreta, no "en unos días".
- Sé cuánto cuesta cambiar algo después.
Si las siete casillas están marcadas, contrate tranquilo. Si falta una sola, vuelva a preguntar antes de transferir. A Marcela recuperar lo suyo le salió más caro que la web entera.
Si quiere empezar sin riesgo, mire esto primero
Tener un punto de comparación honesto ayuda a no dejarse engañar. Por eso armamos el Plan Lanzamiento: una página web profesional desde $690.000, con el dominio a su nombre, código suyo, velocidad real verificable y entrega en 7 a 10 días. Sin sorpresas en la mensualidad y sin letra menuda. Tenemos cupos limitados cada mes justamente porque cada sitio se hace con cuidado, no en serie. Ábralo, compárelo con lo que le hayan ofrecido por ahí, y use el checklist de arriba. Si nuestra propuesta no pasa las siete casillas, no nos contrate. Así de simple.